Enfoque de Cuidado Colectivo
El enfoque de Cuidado Colectivo promueve un modo de convivir basado en el Bien Común que resguarde el cuidado de cada uno y una, de otros y otras, del entorno y el mundo.
Un enfoque que invita a que nuestra convivencia en la Junta Nacional de Jardines Infantiles continúe nutriéndose en los valores de respeto, compromiso y empatía y la organización institucional se cimente en la confianza relacional, la colaboración y la corresponsabilidad entre las personas y los equipos, en coherencia con nuestro propósito de proveer una educación parvularia de calidad y bienestar integral a niños y niñas, priorizando a las familias que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad socioeconómica.
Como ética se orienta al derecho de las personas hacia el cuidado de sí mismo, de otros y del entorno, por lo que no se completa en el cuidado de la persona, sino que también aplica a objetos y al medio ambiente e implica una práctica y una disposición hacia el bien común con la finalidad de favorecer el bienestar laboral, la salud mental, y el bienestar integral de niños y niñas.
Hablar de ética implica referirse a un conjunto de valores y principios que orientan nuestro actuar, proporcionando un marco que guía las decisiones y comportamientos individuales y colectivos. Sin embargo, la ética no se limita a un plano declarativo o abstracto; por el contrario, se manifiesta en la forma en que nos relacionamos con los demás, en nuestras prácticas cotidianas y en los modos en que ejercemos nuestra responsabilidad en distintos ámbitos de la vida. Así, la ética no es solo una declaración de intenciones, sino una construcción dinámica que se refleja en conductas concretas, en la toma de decisiones y en la manera en que enfrentamos dilemas y desafíos. Su dimensión práctica es, por tanto, intrínseca, pues no hay ética sin acción.
Continuidad con la Política de Ambientes Bientratantes
El Enfoque de Cuidado Colectivo da continuidad a la Política de Ambientes Bientratantes de JUNJI, orientada a comprender y acompañar la relación que se establece en el contexto educativo entre niños y niñas, familias y los equipos educativos. A este marco se suman desafíos que involucran a todos los niveles de la gestión institucional —direcciones regionales, departamentos de dirección nacional y jardines infantiles— en torno a tres focos de práctica: confianza relacional, colaboración y corresponsabilidad con enfoque de género, sustentabilidad e inclusión.
Promover un modo de convivir basado en el Cuidado Colectivo se asienta en el imperativo de transformar los valores en prácticas de gestión y organización institucional que operacionalicen las declaraciones valóricas. En tanto la convivencia se asienta en una cultura institucional, una serie de supuestos y acciones compartidas, la coherencia -entre el decir y el hacer, acorde a nuestro propósito común-, en todos los niveles de gestión institucional, desde los jardines infantiles hasta la dirección nacional resulta esencial.
Es un concepto multidimensional que implica Vulnerabilidad para depender; Honestidad expresada en integridad; Cumplimiento en la realización efectiva de decisiones y promesas; Benevolencia como disposición a proveer apoyo; Competencia en el cumplimiento de las tareas y Apertura para compartir información relevante y participar.
Trabajar desde la confianza constituye un desafío cotidiano que implica generar climas emocionalmente seguros, respetar la diversidad de opiniones y perspectivas, actuar con coherencia y consistencia, y ejercer una escucha activa que integre las diferencias. Por cierto, es un desafío para todos y todas en nuestra labor educativa y de cuidado en los jardines infantiles y salas cunas, en los equipos profesionales y en todas las oficinas del país. Construimos confianza compartiendo responsabilidades entre todos y todas, considerando los intereses y también las necesidades de las personas, comprometiéndonos con la búsqueda de soluciones a las necesidades. La confianza recíproca es un modo de convivir que nos cuida.
Es una capacidad que se desarrolla con otros y que sólo se puede desplegar si se cultivan relaciones de alta confianza. En una gradiente de menor a mayor; en su nivel de menor complejidad corresponde con la coordinación de acciones y, puede evolucionar hasta la capacidad de generar aprendizaje colectivo, sostenida en sólidas relaciones de interdependencia, permitiendo generar alternativas a situaciones que se perciben como problemáticas con valores compartidos explícitos y sólidos.
Fortalecer la colaboración profesional efectiva requiere promover de manera deliberada interacciones orientadas a la resolución conjunta de problemas. Ello supone reconocer que nadie posee todo el conocimiento y que es necesario combinar la disposición a aprender con la experiencia y el saber experto de cada integrante, para avanzar en aprendizajes colectivos. Un trato cordial, la disponibilidad a colaborar, el reconocimiento a la diversidad eliminando comentarios o conductas que discriminan, son conductas que nos acercan a la colaboración y el cuidado entre todos y todas.
Alude al reparto equitativo o responsabilidad compartida y asumida por igual entre dos o más personas. Se trata de un equilibrio en el reparto de tareas de toma de decisiones y la responsabilidad de las personas de las distintas esferas, es decir en la vida personal, en el hogar, en el trabajo y en la esfera pública.
Promueve la inclusión, asegurando la participación plena y sin discriminación de todas las personas; impulsa la equidad de género, distribuyendo de manera equilibrada las tareas, responsabilidades y oportunidades, y fomenta la sustentabilidad, instalando prácticas que preserven y respeten el entorno natural.
Una sociedad cohesionada y solidaria, que respete la vida, la dignidad humana y la sustentabilidad del planeta, requiere que los niños y niñas, desde la primera infancia, puedan explorar sus habilidades y acceder a todas las oportunidades de desarrollo. Somos corresponsables de construir trayectorias educativas equitativas que contribuyan al bien común.
- Inclusión: La corresponsabilidad en inclusión implica que todas las personas, independiente de sus capacidades, condiciones socioeconómicas, culturales o de cualquier otra índole, puedan participar activamente y aportar en igualdad de condiciones. Supone generar entornos accesibles, libres de discriminación y con oportunidades reales para que todos contribuyan y reciban cuidado dentro de la comunidad.
- Género: Desde la perspectiva de género, la corresponsabilidad busca equilibrar la distribución de tareas, tiempos y responsabilidades, rompiendo estereotipos y roles tradicionales que asignan el cuidado principalmente a las mujeres. Esto implica promover que tanto hombres como mujeres y personas de todas las identidades de género asuman de forma equitativa las labores de cuidado, liderazgo y toma de decisiones.
- Sustentabilidad: En el ámbito de la sustentabilidad, la corresponsabilidad implica que todas las personas, como miembros de una comunidad, se comprometen activamente con el cuidado del entorno, para garantizar el bienestar presente y futuro. Esto incluye prácticas de consumo responsable, uso eficiente de recursos, reducción de impactos ambientales y promoción de una cultura de respeto hacia el planeta y las generaciones futuras.
- Material descargable
- Encuesta para funcionarios y funcionarias
¡Queremos escuchar tu opinión!
Tu trabajo en el jardín infantil, sala cuna, Dirección Regional o Dirección Nacional es fundamental para impulsar una cultura de cuidado colectivo en toda nuestra comunidad.
Te invitamos a contestar la siguiente consulta.
¡Te tomará menos de 30 segundos!











